«¿Qué es la observación? Cuando ustedes observan la luna llena, ¿la observan, ven la belleza de esa luz, la cualidad extraordinaria de esa luz? ¿O dicen que es la luna llena y hacen alguna otra cosa? ¿Qué entienden ustedes por observar?

¿Alguna vez observan la montaña cubierta de nieve, con toda esa grandeza, esa belleza, con los valles profundos llenos de misteriosas sombras, la extraordinaria majestad de esa montaña? Cuando observamos por un solo instante, todos nuestros problemas desaparecen, porque la majestad de esa montaña ha alejado por un segundo todos nuestros problemas. ¿Lo han advertido? Pero nuestros problemas vuelven inmediatamente. Así que ustedes y yo vamos a hablar acerca de lo que significa observar.
Supongamos, pues, que soy violento. ¿Cómo observo esa violencia? […] En primer lugar, ¿es la violencia diferente de mí mismo? ¿Entienden mi pregunta? Pregunto si esa violencia que veo cuando digo que soy violento, es diferente de mí, o si yo soy esa violencia. Cuando uno está iracundo, es la ira; uno no es diferente de la ira. Es diferente de la ira sólo cuando desea controlarla, cuando dice: “Debo reprimirla”; […]. La palabra ‘violencia’ ‑separada a causa de la tradición, a causa del hablar constantemente acerca de la violencia, etc.- ¿es la palabra misma la que se ha separado de la observación?
… … …
¿Alguna vez han tratado de observarse a sí mismos, a la esposa, al árbol que está al otro lado del camino o al animal que pasa junto a ustedes, han tratado de observar sin la palabra? ¿Han intentado alguna vez mirar un árbol sin nombrarlo, sin introducir todas las imágenes pasadas acerca del árbol, simplemente observar el árbol, mirarlo sin la palabra? ¿Lo han hecho alguna vez? ¿Han mirado jamás de ese modo a la propia esposa, al marido o a los políticos? ¿Alguna vez los han mirado sin el símbolo? […]
El observador dice: “Yo soy diferente de eso, soy diferente de la violencia”. Tenemos que investigar quién es el observador. El observador es el pasado, que ha conocido lo que es la violencia. Es el pasado, el conocimiento, la experiencia, todos los recuerdos almacenados en la memoria. Esos recuerdos, esas innumerables formas de conocimiento y el movimiento de todo eso, es el pasado. El pensamiento se ha dividido a sí mismo como pasado, presente y futuro. Se ha dividido como el observador y lo observado. El pensamiento ha dicho: “Yo no soy violento, la violencia no forma parte de mí”. Pero cuando uno observa la cosa muy atentamente, ve que es violento, que es iracundo, codicioso, envidioso, competidor ‑uno ve que es todo eso. ¿De acuerdo? El observador no es diferente de aquello que él observa. Por favor, entiendan esto. Es muy importante porque, si realmente comprenden esto con todo el corazón, con toda la mente, con la totalidad del cerebro, entonces el conflicto toca a su fin; no hay dualidad en absoluto. […] El hecho es que, excepto en lo físico, no existe el opuesto. Psicológicamente, internamente, sólo existe el hecho. Y el hecho es que uno es violento, es celoso, etc. etc.[…]

 

El hombre ha vivido en conflicto desde tiempos inmemoriales. Si uno mira los grabados en las piedras, o los que aparecen en las cuevas de Francia y en ciertas partes del mundo, verá que siempre ha existido esta batalla entre lo bueno y lo malo ‑el bien contra el mal. Esta ha sido la historia del hombre ‑el conflicto. Nos preguntamos si este conflicto puede terminar. Si termina, entonces el hombre es un ser humano vital, creativo, y tiene en sí algo extraordinario.

 

Por lo tanto, mirar, observar es extraordinariamente importante […] El hecho es que, cuando existe tal observación, ésta no es la palabra, no es la memoria; es algo totalmente nuevo. Uno se enfrenta a esta nueva reacción que llama violencia, en una forma nueva, diferente. O sea, ¿han observado alguna cosa de esa manera? ¿Han visto la luna, la luna nueva que surge, como si fuera la primera vez en la vida que la ven? ¿Han mirado a la esposa o al marido como si lo hicieran por vez primera? ¿O dicen meramente, “ella es mi esposa, él es mi marido”, sólo como una observación mecánica? El observar requiere mucha energía, mucha vitalidad, una gran investigación a fin de ver lo que realmente es.»

 

Jiddu Krishnamurti está considerado como uno de los grandes pensadores y maestros espirituales de todos los tiempos. Nació en el año 1895 en un pequeño pueblo del sur de la India. Durante casi sesenta años hasta su muerte en 1986, viajó por todo el mundo, hablando a grandes audiencias y a individuos de la necesidad de un cambio radical en uno mismo para poder así producir un cambio en la humanidad. Su enseñanza tiene un estilo único y trasciende las creencias religiosas y las ideologías de todo tipo, incluidos los nacionalismos. Transmite un gran amor y respeto por la naturaleza y un conocimiento profundo y sutil del funcionamiento de la mente humana.

 

nuevapsique
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